«ARTSAJ, DEL BLOQUEO GENOCIDA A LA LIMPIEZA ÉTNICA», POR AGUSTÍN ANALIAN.

Marcha en Buenos Aires de la Unión Juventud Armenia reclamando por el derecho al retorno a Artsaj, realizada el 24 de abril del 2026. Matías Romero – Diario Armenia.

Primero no podían salir, después no pudieron quedarse.  

Se cumplieron tres años de la limpieza étnica de los armenios de Artsaj, perpetrada por el Estado de Azerbaiyán. 

El bloqueo de Artsaj (Nagorno Karabaj) había aislado durante nueve meses a alrededor de 120.000 armenios, restringiendo el acceso a alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales. 

En septiembre de 2023, una nueva ofensiva militar azerbaiyana culminó con la reocupación total del territorio y, en cuestión de días, con el éxodo de prácticamente toda su población armenia. 

Hay muchas maneras de expulsar a un pueblo de su tierra. No hace falta una orden de deportación; el miedo y el deterioro de las condiciones de vida pueden convertir la permanencia en una imposibilidad.

Eso ocurrió en la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), donde hasta 2023 vivían alrededor de 120.000 armenios. 

Durante tres décadas funcionó con gobierno, parlamento, instituciones y elecciones libres, mientras se negociaba su estatus final. 

La presencia armenia allí se remonta a milenios, como atestiguan iglesias, monasterios, cementerios, inscripciones y monumentos. 

En 1921, el Buró del Cáucaso del Partido Comunista puso a Nagorno Karabaj, de mayoría armenia, bajo administración de la Azerbaiyán soviética, con una autonomía formalizada en 1923. 

Desde entonces persistieron los reclamos armenios hacia Moscú para revertir esa decisión.

Con la apertura soviética, el reclamo resurgió. 

En febrero de 1988, el Soviet Regional de Nagorno Karabaj solicitó transferir la región de la RSS de Azerbaiyán a la RSS Armenia, acompañado por movilizaciones en Ereván y Stepanakert. 

La violencia escaló, Human Rights Watch identifica el pogromo antiarmenio de Sumgait como un episodio decisivo, seguido por nuevos ataques y expulsiones de armenios de Azerbaiyán.

Tras la desintegración de la URSS, Artsaj proclamó su independencia el 2 de septiembre de 1991 y la ratificó por referéndum el 10 de diciembre. 

Azerbaiyán, también independizado, declaró ilegítimamente que Artsaj le pertenecía y recurrió a la fuerza, continuando su política de persecución contra los armenios del Cáucaso Sur. 

El conflicto derivó en una guerra que dejó decenas de miles de muertos. 

El cese del fuego de 1994 dejó a Artsaj como república independiente de facto y abrió una larga negociación mediada por el Grupo de Minsk de la OSCE, copresidido por Rusia, Estados Unidos y Francia. 

Mientras tanto, Azerbaiyán, gobernado por la familia Aliyev desde 1993, destinó sus ingresos petroleros y gasíferos a un sostenido fortalecimiento militar.

El Papa Francisco escribió en Fratelli Tutti que quien es abandonado o ignorado por su sociedad puede convertirse en un “forastero existencial” en su propia tierra y advirtió que “el racismo es un virus que muta fácilmente”. 

La historia armenia en la región muestra esa construcción del otro. 

Durante más de un siglo hubo matanzas y pogromos contra armenios en distintas ciudades del Cáucaso, mientras organismos internacionales advirtieron durante años sobre discursos de odio promovidos desde ámbitos políticos, educativos y mediáticos de Azerbaiyán. 

Esa deshumanización ayuda a comprender lo ocurrido en Artsaj.

El 27 de septiembre de 2020, en plena pandemia, Azerbaiyán lanzó una ofensiva sobre Artsaj. 

Los 44 días de guerra, con apoyo político y militar de Turquía y presencia documentada de combatientes sirios del lado azerbaiyano, quebraron el equilibrio vigente desde 1994. 

Amnesty International documentó ataques ilegítimos y armas indiscriminadas contra zonas pobladas, incluidas municiones de racimo sobre Stepanakert. 

Artsaj quedó debilitada, con parte de su territorio ocupado y conectada con Armenia únicamente por el corredor de Pertzór (Lachín).

En diciembre de 2022 comenzó el bloqueo. Durante nueve meses escasearon alimentos, medicamentos y combustible, y se dificultó el traslado de enfermos. 

En febrero de 2023, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ordenó a Azerbaiyán garantizar la circulación por el corredor. 

En agosto, el exfiscal de la Corte Penal Internacional Luis Moreno Ocampo sostuvo que existía un genocidio en curso y que el hambre era utilizada como arma de destrucción. 

Juan E. Méndez, primer asesor especial de la ONU para la prevención del genocidio, también advirtió sobre el riesgo para la población armenia.

El 19 de septiembre de 2023, Azerbaiyán lanzó una nueva ofensiva. Artsaj capituló al día siguiente y, en menos de una semana, más de 100.000 personas huyeron a Armenia, según ACNUR. 

En noviembre, la CIJ ordenó garantizar el regreso seguro de quienes quisieran volver.

Luego viene otra batalla, la de explicar qué ocurrió y quiénes vivieron allí. 

Expulsar a una población modifica su presente, y borrar sus huellas puede modificar también su pasado. 

Ya antes del éxodo, la CIJ había ordenado a Azerbaiyán prevenir actos de vandalismo contra el patrimonio cultural armenio, incluidas iglesias, monumentos y cementerios.

Azerbaiyán sostiene que los armenios abandonaron voluntariamente Artsaj y que podían permanecer después de la ocupación si aceptaban convertirse en ciudadanos azeríes. 

Pero resulta difícil hablar de una decisión plenamente libre después de meses de privaciones y sucesivas ofensivas militares.

Crímenes de guerra, luego genocidio y finalmente limpieza étnica. Artsaj obliga a preguntarse por qué nuevamente se cometieron estos crímenes con absoluta impunidad. 

Hay una realidad que es insoslayable, y es que antes de la guerra de 2020 había allí un Estado armenio que garantizó el derecho a la vida, la integridad e identidad de más de 120.000 personas, con infraestructura y una vida cotidiana construida durante generaciones. 

Primero fue atacada, luego aislada, después soportó meses de privaciones y finalmente huyó casi por completo tras una nueva ofensiva militar.

A fines de septiembre de 2023, por primera vez en milenios, ese rincón de la patria armenia quedó vaciado de su pueblo.

Primero no podían salir. Después no pudieron quedarse.

*Magister en Relaciones Internacionales por la Universidad Torcuato Di Tella. Coordinador académico del Consejo Nacional Armenio de Sudamérica.

FUENTE:
https://www.pagina12.com.ar/2026/09/19/artsaj-del-bloqueo-genocida-a-la-limpieza-etnica/

GUÍA ARMENIA MENC:
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