Mapa que se exhibe en el stand Armenia de la 49a. Feria internacional del libro de Buenos Aires
Todos los armenios que vivimos en Argentina hemos tenido la posibilidad de escuchar, leer y ver a dirigentes políticos y sociales armenios locales brindar sus mensajes por radios, audios, actos e internet, en ocasión de conmemorar el centésimo décimo aniversario del genocidio turco contra los armenios.
No hemos escuchado ni leído que alguno de ellos haya reivindicado públicamente a nuestro Estado Armenia reconocido internacionalmente en 1920 ni tampoco que hayan exigido a Turquía y Azerbaiyán la inmediata devolución de las provincias armenias que usurpan ilegalmente en la órbita del derecho internacional público.
Menos aún, que ellos mismos se hayan redimido como ciudadanos armenios de dicho Estado, aunque es objetivamente cierto que lo son más allá de su propia voluntad.
Sólo se han limitado correctamente a pedir que la comunidad internacional obligue a Turquía a reconocer la perpetración del genocidio contra el pueblo armenio, que los habitantes de Artsaj puedan volver a sus tierras originarias y que Azerbaiyán sea conminada a liberar inmediatamente a los presos artsajíes que detuvo ilegalmente.
Pero llamativamente callan la imputación de la expropiación de nuestras milenarias tierras autóctonas, que han sido usurpadas por intermedio de la perpetración del genocidio que muy bien denuncian y que resultan el elemento vital que merece ser reclamado en el primer lugar de las exigencias armenias.
Como ya hemos escrito innumerable cantidad de veces este posicionamiento absurdo de la dirigencia local es completamente funcional al interés de nuestros enemigos Turquía y Azerbaiyán y afianzan la usurpación de las tierras en las que nacieron nuestros abuelos.
Pero a pesar de los explícitos llamados de atención, estos dirigentes parecen no entender cuál es exactamente la situación.
Piden que los habitantes de Artsaj vuelvan a sus tierras originarias, pero no reivindican a Artsaj como una provincia armenia porque si lo hicieran tendrían que admitir su estatus de provincia del Estado Armenia de 1920 que tiene plena vigencia al día de hoy.
Y junto a ella deberían denunciar también a todas las demás provincias usurpadas al dignísimo Estado armenio que lograron nuestros mayores y que estos dirigentes parecen incapaces de poder nombrar públicamente y que por ignorancia o por intereses espurios CREEN TENER LA OBLIGACIÓN DE OCULTAR
Del mismo modo, ya nadie menciona en actos públicos al arbitraje internacional protagonizado por el presidente estadounidense Woodrow Wilson que tiene plena vigencia actual y es ley incuestionable para el derecho internacional público.
Para peor, en el stand ARMENIA de la feria internacional del libro de Buenos Aires se exhibe un mapa de la actual República de Armenia que, si bien la circunscribe a los 29.743 km2 que el mundo le concedió el día 21 de septiembre de 1991 cuando se separaron de nuestro Estado, incorrectamente asigna la territorialidad de la provincia armenia de Djavajk a Georgia, las de las provincias de Artsaj y Najicheván a Azerbaiyán, y la de todas nuestras provincias de Armenia Occidental a Turquía.
En lugar de adjudicarle todas ellas al Estado Armenia reconocido en 1920 con la constancia en dicho planisferio de la usurpación extranjera transitoria de nuestras tierras.
Este panorama de decadencia plena, obliga a barajar y a dar de nuevo.
Todos los armenios que hemos nacido en Argentina desde el momento de nuestro nacimiento somos ciudadanos del Estado Armenia reconocido internacionalmente en 1920 y no hijos de armenios como se dijo en uno de los actos.
Como, desde 2011, existe un gobierno en funciones del Estado continuador del Estado Armenia, el simple paso que debemos dar como pueblo es el de asumir la realidad objetiva armenia y de que hoy todos somos ciudadanos de la República de Armenia Occidental por carácter transitivo.
Y Organizarnos dentro de nuestra república para trazar las estrategias que nos permitan recuperar cada una de las provincias armenias usurpadas que constituyen a nuestra Patria.
En nuestra República de Armenia Occidental todos tenemos la máxima libertad de opinión, de expresión, de reunión, de asociación, de religión y de pensamiento con un único objetivo común que es el de restaurar a la Armenia histórica conforme al derecho internacional público vigente.
Este objetivo concreto y posible, además, nos activará para defender de una forma efectiva a la actual República de Armenia que se encuentra amenazada, abriendo nuevos frentes diplomáticos contra nuestros enemigos y activando para ello la fuerza potencialmente inmensa que tiene la diáspora alrededor del mundo que actualmente está inerte.
Y también llenará de sentido a cada institución armenia de cada país que tendrá en el objetivo de la liberación de la Patria un profundo compromiso y un camino marcado, especialmente para los jóvenes armenios.
Todos las instituciones armenias que funcionan en Argentina deben ponerse a disposición de este objetivo patriótico que es el único norte que debe tener la Nación Armenia en el siglo XXI.
El de cuidar al territorio de la actual Republica de Armenia (a pesar del comportamiento antiarmenio de sus gobernantes) y el de recuperar nuestro territorio histórico que fue declarado armenio por el derecho internacional público, con plena vigencia en la actualidad.
Armenia Occidental somos todos.
Dr. Guillermo A. Karamanian,
Embajador de la República de Armenia Occidental en la República Argentina.
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