«GARANTIZAR LA USURPACIÓN» – POR EL DR GUILLERMO KARAMANIAN, EMBAJADOR DE ARMENIA OCCIDENTAL.

Compartimos el texto del Dr. Guillermo Karamanian, «Garantizar la usurpación», donde hace un llamado urgente a romper el status quo, antes de que la alianza turco-azerí termine por sellar el destino de la República Armenia, analizando la identidad armenia, el derecho internacional y la defensa de la provincias ancestrales.

EL STATUS QUO ARMENIO GARANTIZA LA USURPACIÓN DE NUESTRAS TIERRAS POR TURQUÍA Y AZERBAIYÁN Y DEJA EN ESTADO DE INDEFENSIÓN A LA ACTUAL REPÚBLICA DE ARMENIA.

La Nación Armenia tiene una realidad territorial, política y jurídica que tiene un correlato inequívoco en el derecho internacional público.

El status quo armenio le dice al mundo y a su propio pueblo que la realidad territorial, política y jurídica de la Nación Armenia se conforma mediante la actual República de Armenia de 1991 y la diáspora. (Hasta hace pocos años se incluía a Artsaj, pero luego de su usurpación completa ya muchos compatriotas de visión “pragmática” han soltado a Artsaj también).

Esta es una lectura de la realidad objetivamente equivocada y por lo tanto, falsa. Además de que es nociva para el interés nacional armenio.

Y aquí radica el principal problema que atravesamos como nación, ya que la dirigencia armenia le presenta al pueblo armenio una realidad fraudulenta sobre Armenia, que además es perjudicial para ella, y la nación edifica toda su construcción futura sobre cimientos falsos que sólo puede tener como fin el desmoronamiento de la Patria.

Veamos claramente cuál es la realidad nuestra, es decir, la realidad del pueblo armenio. Esto no es opinable, es una realidad objetiva.

El derecho internacional público reconoció en el año 1920 a un Estado llamado Armenia que se encuentra completamente vigente. Comprende todo el territorio actual de la Armenia de 1991, Djavajk que hoy administra ilegalmente Georgia, Najicheván y Artsaj que están usurpadas por Azerbaiyán y todas las provincias de la Armenia histórica que usurpa Turquía con el límite occidental establecido en el laudo arbitral del Presidente norteamericano Wilson.

Cierto es también que salvo el territorio que gobierna la actual República de Armenia todo nuestro país está usurpado. Pero la circunstancia fáctica de que esté usurpado no significa que nuestras provincias estén perdidas, ya que fueron declaradas armenias y parte de un Estado reconocido a nivel internacional lo que equivale a afirmar que Armenia desde 1920 se ha constituido en un sujeto de derecho internacional vigente a perpetuidad.

“Nuestras tierras están esperando que las liberemos de la usurpación turca”.

El verdadero misterio es encontrar la respuesta de por qué motivo la dirigencia política mundial armenia, en consonancia con los intereses de la geopolítica internacional, decidieron y deciden ignorar a nuestro país vigente desde 1920 en lugar de reivindicarlo y buscar la manera de recuperarlo.

Escuchamos en “ambientes armenios” que hay que darse un “baño de realidad” y que el Tratado de Lausana sepultó al derecho internacional obtenido por Armenia en 1920, dato que no sólo es falso sino que revela la ignorancia supina de quien expresa esa tontería sin sustento jurídico de ningún tipo.

Pero como la intelectualidad armenia (si es que existe tal cosa) se retiró de este tipo de debates hace mucho tiempo, estos temas académicos son charlados en mesas de café entre parroquianos armenios que no tienen ni idea de lo que hablan (ya que nunca leyeron el tratado de Lausana) pero que hablan como si supieran y salen de allí conclusiones jurídicas y políticas que increíblemente colocan al pueblo armenio al borde del precipicio como nación, ya que toda la comunidad está estructurada en la errónea idea de que sólo existen la Armenia de 1991 y la diáspora, lo que resulta absolutamente funcional a la usurpación turca de nuestras provincias armenias que es lo que ocurre hace más de 100 años con absoluta tranquilidad.

Hasta el 20 de septiembre de 1991 todos los armenios del mundo (SIN SABERLO) éramos ciudadanos naturales del país Armenia reconocido en 1920, pero a partir del 21 de septiembre de 1991 la situación cambió radicalmente ya que se produjo una escisión en nuestro país que determinó la aparición de la Armenia de 1991 que fue impuesta por la geopolítica mundial al seno de la armenidad con el objetivo de que esa Armenia de 1991 de herencia soviética y que partía de un punto 0 (por eso cumplirá 35 años y no 106) se transforme en la única Armenia que exista en el mundo.

A partir de allí, se pretendió mantener al pueblo originario de Armenia Occidental (todos nosotros) en la completa ignorancia para que nunca conozcamos nuestros derechos internacionales como pueblo originario ni sepamos que somos ciudadanos de un Estado sujeto de derecho internacional desde 1920 y también para que no nos demos cuenta que hemos quedado fuera de la Armenia de 1991. Paralelamente y como contracara de ello, se decidió que los armenios que viven en la Armenia de 1991 pasen a ser los únicos armenios del mundo.

La dirigencia política armenia mundial festejó a rabiar esos días y nosotros con ellos confiando en dicha dirigencia. Todos pensamos que estábamos incluidos en la Armenia de 1991, pero la realidad del derecho internacional nos demuestra que no, con toda claridad.

Por eso llama muchísimo la atención que la dirigencia política particularmente la de la diáspora no haya reaccionado en tiempo real a semejante claudicación (y sigue sin reaccionar garantizando la usurpación territorial que padecemos).

El intento geopolítico avalado por el status quo armenio es el de suplantar al reconocido y vigente Estado Armenia de 1920 por este pequeño Estado armenio sectario de 29.743 km2 que a todos los ciudadanos originarios de Armenia Occidental nos considera extranjeros. Para afianzar la suplantación decidieron apropiarse del nombre de nuestro país, de la bandera y del himno, entre otras cosas.

Aceptar esta realidad que nos pretenden imponer significa automáticamente perder nuestros derechos territoriales sobre todas nuestras provincias ancestrales, a pesar de que ya fueron reconocidas armenias y que hoy lo siguen siendo para el derecho internacional público, sin que sea para nada determinante el hecho fáctico de la usurpación enemiga ya que toda usurpación cesa si choca contra un pueblo decidido a recuperar lo que es suyo.

La actual Armenia de 1991 no tiene derecho territorial alguno para incrementar su superficie por el modo en que se constituyó como un nuevo país mediante el manifiesto de independencia del 23 de agosto de 1990.

Por eso sus principales dirigentes, que niegan a la Armenia de 1920 (como lo hace todo el status quo, dirigencia de la diáspora incluida) ya dicen desembozadamente que el Monte Ararat es turco, que Artsaj y Najicheván son de Azerbaiyán y barbaridades que en boca de un armenio son una blasfemia tan grande que nos permiten dudar de que esos funcionarios sean realmente armenios.

Además, el intento de suplantación tiene también como fin complementario que cada uno de nosotros y nuestra descendencia dejemos de ser armenios para contentarnos con la nacionalidad adquirida por el derecho de suelo en donde cada uno ha nacido.

Al generar artificialmente a la Armenia de 1991 y dejarnos fuera de ella, nosotros que somos el pueblo originario de Armenia Occidental y ciudadanos del país armenio reconocido en 1920 al que esta Armenia de 1991 vino a suplantar, perderíamos para siempre nuestras tierras ancestrales y dejaríamos de ser armenios si esta suplantación resulta exitosa.

Esta suplantación la quiere el poder geopolítico para zanjar un problema internacional abierto que ellos mismos generaron desde 1920, la quieren nuestros enemigos para continuar usurpando a voluntad las tierras milenarias y ancestrales armenias como lo vienen haciendo desde hace más de 100 años y para que en poco tiempo les sea un trámite tomar al pequeñísimo país que subsiste gobernado por armenios, y la quiere todo el status quo armenio cuya dirigencia de allá y de acá le dicen a usted que la única Armenia que existe es la de 1991 y le proponen a usted dejar de ser ciudadano armenio para pasar a ser un apoyador de este país que lo considera extranjero.

Este es el argumento principal de la entrega. Según esta dirigencia, la Armenia histórica pasa a ser una realidad virtual que sólo tiene “interés histórico como una singularidad atractiva” pero la única Armenia real es la que comenzó en el mundo en 1991.

La referencia que hacen instituciones, partidos políticos y el propio manifiesto firmado por dirigentes soviéticos armenios sobre la famosa y querida “Armenia de 1918”, comúnmente llamada “La primera República” se trata de una mención a un hecho histórico, real, cargado de profundo sentimiento y que enorgullece a la Nación Armenia pero es una página inexistente para el derecho internacional público que sólo reconoció a Armenia en 1920, y luego, por intereses contrarios al interés nacional armenio también a la Armenia de 1991.

Repito, nunca el derecho internacional público reconoció a la Armenia de 1918 sino hasta que la Delegación Nacional Armenia presidida por Boghós Nubar consiguió el reconocimiento internacional que firmó junto al representante de ese gobierno armenio Avedis Aharonian para constituir una Armenia integral recién en 1920 y que incluía a todos los armenios del mundo. Para el derecho internacional público el punto 0 de Armenia como Estado nace el 19 de enero de 1920 cuando el Consejo de la Conferencia de Paz de París realizó el primer reconocimiento internacional de los múltiples sucedidos en ese año.

Entonces en esta descripción se ve claramente como la propuesta del status quo de que el único territorio armenio que existe es la Armenia de 1991 y que nosotros debemos comportarnos como una diáspora fuerte que la sostenga, es completamente contraria al interés nacional armenio, nos priva del reclamo territorial de las tierras que el mundo reconoció armenias, garantiza la usurpación a placer sobre tierras soberanas y milenarias armenias por parte de Turquía y Azerbaiyán, nos quita para siempre nuestra calidad legal de armenios y desprotege completamente a la Armenia de 1991, que queda a merced del enemigo sin armas suficientes para defenderse.

Las escuelas armenias que son administradas por integrantes destacados del status quo armenio falsean a sus alumnos la historia armenia y no explican a las futuras generaciones cuál es la verdad en el derecho internacional público.

Para esas escuelas el dato relevante de 1920 no es el reconocimiento internacional espectacular que hemos recibido como país sino que “Armenia se sovietizó”, ni siquiera les explican que eso ocurrió sólo con el ala oriental del país.

Y así, en lugar de preparar fedaís (o fedayines) que cuando sea el momento oportuno celebren con entusiasmo la liberación de la Patria usurpada, es en la propia escuela armenia donde se asienta la mentira que la Armenia de 1991 es la única garante de la armenidad y están enseñándole a los ciudadanos naturales de la República de Armenia Occidental a que se resignen y que deben dejar de ser armenios en forma paulatina, indicándoles que deben ser apoyadores de un pequeño y joven país armenio que los recibe con cariño cuando egresan pero que los considera extranjeros, no armenios.

Nosotros no somos diáspora. Desde el momento de nuestro nacimiento somos ciudadanos armenios del Estado Armenia reconocido desde 1920 en el derecho internacional público por derecho de sangre que vivimos en forma de diáspora producto de la perpetración del genocidio impune contra nuestro pueblo.

Entonces la Nación Armenia tiene una realidad territorial, política y jurídica que es completamente distinta a la que quiere imponer la geopolítica internacional junto al status quo armenio. Ellos nos invitan a garantizar la usurpación turca de nuestras tierras y nos proponen que dejemos de ser armenios.

La Nación Armenia tiene un Estado vigente y reconocido internacionalmente como sujeto de derecho desde el año 1920, que está usurpado por nuestro enemigo, con su población diseminada en todos los países del mundo (muchos viviendo en comunidad y muchos sin conexión entre sí) y a partir de 2011 un conjunto de lúcidos ciudadanos conformaron al gobierno de su Estado continuador jurídico llamado REPÚBLICA DE ARMENIA OCCIDENTAL con el patriótico objetivo de liberarlo y recuperarlo para todos nosotros.

Todos los armenios del mundo somos ciudadanos de la hoy denominada REPÚBLICA DE ARMENIA OCCIDENTAL, con la salvedad de que 29.743 km2 de ella se han independizado y han obtenido el reconocimiento internacional para conformarse en un nuevo país armenio en 1991, apelando al derecho internacional a la autodeterminación de los pueblos para ello. (¿No les resulta llamativo que fuera Turquía el segundo país que manifestó su aceptación a la Armenia de 1991? – posterior a Lituania).

Dado que el interés nacional armenio obliga a defender a la Armenia de 1991 y a recuperar cada una de las provincias armenias que integran a la Armenia de 1920, y visto que el derecho internacional al reclamo territorial no lo tiene la Armenia de 1991 sino que lo tenemos nosotros, debemos integrar urgentemente a nuestra REPÚBLICA DE ARMENIA OCCIDENTAL para que con una estrategia ganadora defendamos a la Armenia de 1991 mientras exigimos la devolución de cada una de nuestras provincias armenias usurpadas en los estamentos internacionales pertinentes.

El organismo de cohesión y de unión dirigencial de todo el pueblo armenio ya existe y se llama REPÚBLICA DE ARMENIA OCCIDENTAL en tanto se constituyó como el Estado continuador del Estado Armenia de 1920, con fuerte presencia en las Naciones Unidas en el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (UNPFII) y en el Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (MEDPI).

Es el propio status quo armenio el que boicotea la mancomunión entre el país de todos los armenios y el pueblo armenio que somos ciudadanos de él desde que nacimos por derecho de sangre.

Es imprescindible que dejemos la indiferencia y nos involucremos en forma personal, porque estamos siendo guiados hacia el colapso de la armenidad por una dirigencia que no está a la altura de las circunstancias.

Antes de leer esto, usted era una víctima. Ahora, usted es artífice de su destino y del destino de Armenia. No existe alternativa, o abraza a su REPÚBLICA DE ARMENIA OCCIDENTAL o le da la espalda a la Patria de sus abuelos para siempre.

De todos y de cada uno de nosotros depende. Armenia Occidental somos todos, espero que el adoctrinamiento que ha sufrido en todos estos años no haya sido tan eficiente como para que lo haya olvidado.

Dr. Guillermo A. Karamanian,

Embajador de la República de Armenia Occidental en la República Argentina.

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