Visitado por Manuel Belgrano y otros próceres, este histórico café, con más de 200 años de historia, volvió del olvido para mantener viva la memoria de uno de los escenarios clave de la independencia.
Por Yasmin Ali
En pleno corazón de Buenos Aires existe un lugar donde el tiempo parece haberse detenido. No es un museo ni una sala histórica tradicional: es un café. Entre tazas, símbolos y relatos susurrados, el Café de Marco guarda más de dos siglos de historia y fue testigo silencioso de las ideas que dieron origen a la Revolución de Mayo.
Por sus mesas pasaron algunos de los hombres más influyentes de la historia argentina, como Manuel Belgrano, Mariano Moreno y Juan José Castelli, convirtiéndolo en mucho más que un simple punto de encuentro.
Café de Marco, sus comienzos y el origen de su nombre.
El Café de Marco abrió por primera vez sus puertas el 4 de junio de 1801, a tan solo 100 metros del Cabildo, en la esquina de las actuales calles Alsina y Bolívar. Su creador fue Pedro José Marco, un comerciante catalán que le dio su apellido al establecimiento, tal como era costumbre en la época colonial.
En un Buenos Aires todavía pequeño, el café rápidamente se transformó en un espacio de sociabilidad clave. No solo se servían café, chocolate caliente o naranjadas; también había billares, vinos españoles y hasta un servicio de carruaje para los días de lluvia, un lujo inusual para comienzos del siglo XIX.

Pero lo que realmente distinguió al Café de Marco fue su rol político.
Allí se debatían ideas, se organizaban movimientos y se tejían alianzas. Integrantes de la Sociedad Patriótica y de la Sociedad del Buen Gusto, junto a figuras centrales de la Revolución de Mayo, lo adoptaron como punto de reunión habitual.
Esa fuerte carga política hizo que las autoridades virreinales lo miraran con desconfianza e incluso lo clausuraran temporalmente en más de una ocasión.
El cierre definitivo llegó en 1871, cuando la epidemia de fiebre amarilla obligó a gran parte de la población porteña a abandonar el sur de la ciudad. Con ello, el histórico café cayó en el olvido durante más de un siglo.
El regreso de Café de Marco: la historia del orfebre que decidió traerlo del olvido.
La segunda vida del Café de Marco comenzó recién en 2012, gracias a una decisión tan audaz como inesperada. Marco Antonio Arslanian, orfebre y artista decidió rescatar el nombre y el espíritu del café histórico y devolverlo al mapa cultural porteño.
Aunque no pudo reabrirlo en su ubicación original, eligió un lugar cargado de simbolismo: frente al Palacio Cangallo, sede de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones. Así nació un bar temático dedicado a la masonería y a la Revolución de Mayo, repleto de objetos históricos, iconografía patriótica y referencias a los próceres que marcaron el destino del país.

El proyecto no tardó en ser reconocido. En 2015, la Legislatura porteña declaró al Café de Marco como Sitio de Interés Cultural, destacando su aporte a la memoria histórica y su valor simbólico para la Ciudad de Buenos Aires.
Dónde queda Café de Marco en la actualidad y en qué horarios se puede visitar.
Hoy, el Café de Marco funciona en Teniente General Juan Domingo Perón 1259, en el microcentro porteño, a pocos pasos de la histórica Avenida 9 de Julio. El lugar combina gastronomía tradicional argentina con un ambiente que remite directamente a los orígenes de la Nación.
El café abre sus puertas de lunes a sábados, de 8 a 23 horas, mientras que los domingos permanece cerrado. Además de poder recorrer sus salas cargadas de símbolos y objetos históricos, los visitantes pueden disfrutar de platos clásicos como empanadas, locro o milanesas, en un entorno donde cada pared cuenta una historia.
Más de dos siglos después, el Café de Marco sigue cumpliendo su misión original: ser un lugar de encuentro. Esta vez no para planear revoluciones, sino para recordarlas y mantener viva una parte esencial de la identidad argentina.
FUENTE:
GUÍA ARMENIA MENC:
