CONMEMORACIONES A 111 AÑOS DEL GENOCIDIO ARMENIO – POR LUIS MORENO OCAMPO, ANA ARZOUMANIAN, JUAN PABLO ARTINIAN, LEO MOUMDJIAN Y DANIEL KASPARIAN – VIDEOS.

24 de Abril Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos: a 111 años del Genocidio Armenio.

La fecha recuerda el inicio de las persecuciones sistemáticas por parte del Imperio Otomano en 1915, que dejaron un saldo de más de un millón y medio de víctimas. Una jornada global para reflexionar sobre las consecuencias del odio y la discriminación.

Hoy, 24 de abril, el calendario marca una de las efemérides más dolorosas y trascendentales de la historia contemporánea: el 111° aniversario del inicio del Genocidio Armenio. A través del Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos, se recuerda a las víctimas de los crímenes de lesa humanidad perpetrados por el Estado turco-otomano a partir de 1915.

La elección de esta fecha exacta remite al hecho histórico conocido como el «Domingo Rojo». Aquel 24 de abril de 1915, las autoridades otomanas iniciaron en Estambul el arresto y la posterior deportación de cientos de intelectuales, líderes políticos, religiosos y profesionales de la comunidad armenia

Este descabezamiento sistemático fue el primer paso formal de un plan de exterminio y asimilación forzada que derivó en masacres a gran escala y forzó a cientos de miles a un exilio masivo, dando origen a la actual diáspora armenia global.

El peso de la memoria y la legislación.

El objetivo central de esta conmemoración no es únicamente mirar al pasado, sino transformar el recuerdo en una advertencia permanente para el presente. 

A nivel local, esta efeméride fue institucionalizada en 2007 mediante la Ley Nacional N° 26.199. La normativa estableció formalmente el «Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos» con el propósito de mantener viva la memoria y promover, tanto en el ámbito educativo como en la sociedad civil, un debate profundo sobre el respeto a la diversidad cultural y religiosa.

En un contexto internacional donde los discursos de odio y la intolerancia continúan presentes, el 24 de abril trasciende el dolor específico de la comunidad armenia para consolidarse como un llamado universal. 

La jornada funciona como un recordatorio indispensable sobre los peligros de la indiferencia frente a la vulneración de los derechos humanos y sostiene, ante todo, que la memoria activa es el único antídoto contra el negacionismo.

FUENTE:

https://mirada360.com.ar/contenido/2674/24-de-abril-dia-de-accion-por-la-tolerancia-y-el-respeto-entre-los-pueblos-a-111

freearmhostages:


En 1915, El genocidio comenzó encarcelando a los líderes de la comunidad armenia en el Imperio Otomano. 


En la actualidad 19 líderes de la comunidad armenia en Nagorno Karabaj también están en prisión en Bakú, Azerbaiyán. ¿Por qué? Porque eran líderes» 


@MorenoOcampo1 envía una fuerte llamada a la acción en su mensaje del 24 de abril: Recuerda el patrón de 1915: decapitar el liderazgo de una comunidad es una forma de debilitarlo y destruirlo. 

Utiliza herramientas e instituciones modernas (Tribunales Europea de Derechos Humanos, Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detención Arbitraria, redes sociales, redes de la diáspora) para exigir la liberación de los 19 rehenes y respetar los derechos del pueblo de Nagorno-Karabaj. 


Los armenios en la diáspora y los no armenios que se preocupan por la prevención del genocidio deben hablar, crear conciencia y presionar a Azerbaiyán. Defendiendo la causa armenia hoy = defendiendo la civilización.

Ana Arzoumanian:

Hay una expresión en armenio que reza «Tsavet danem» y que literalmente significa: me llevo tu dolor.
Es un saludo que la gente se dice para manifestarse cariño, que alude a la compasión y no sugiere directamente una tristeza.


Este 24 de abril podríamos seguir este gesto del habla que manifiesta más de lo que pensamos…. Canal 7, el segmento del programa «Estamos en una» sobre Genocidio Armenio:

Las fotografías del Genocidio Armenio y el testimonio del hombre que las tomó. En una época donde la crueldad y el odio resurgen, el ejemplo de Armin Wegner muestra lo más alto de la condición humana. 


Por Juan Pablo Artinian.

En 1915 un subteniente alemán llamado Armin Wegner tomó las fotografías que mostraron la crueldad del Genocidio Armenio perpetrado por el Imperio Otomano.

sas fotografías son en nuestros días el registro visual más conocido del exterminio de más de un millón de armenios durante la Primera Guerra Mundial. ¿Quién fue este hombre que quizás sea desconocido para gran parte de los lectores y por qué recordamos su obra?

Wegner nació en el Imperio Alemán en 1886, hijo de un ferroviario, cursó estudios universitarios en Derecho y Economía y al mismo tiempo alimentó su pasión por la escritura y las causas humanitarias. Su época era la de un mundo que había entrado en la tormenta de la Primera Guerra Mundial.

En 1914, Alemania se alió con Turquía y Austria contra Inglaterra, Francia y Rusia. Wegner siempre había sentido una fascinación por Oriente y en 1915 fue enfermero voluntario como parte de los cientos de soldados y técnicos alemanes que se encontraban en Turquía.

En ese año había comenzado la deportación y exterminio de la población armenia por parte del gobierno otomano. El 24 de abril -fecha de la conmemoración del genocidio- fue la noche donde se secuestraron y y luego asesinaron a los líderes de esta minoría cristiana. 

En forma simultanea en todo el Imperio Otomano había comenzado la deportación forzosa de mujeres, niños y ancianos armenios por parte de la gendarmería turca. 

La minoría cristiana era forzada a marchar hacia los desiertos de Siria. Las caravanas eran atacadas por grupos de asesinos y convictos liberados de las cárceles por el gobierno otomano.

Wegner fue testigo de las masacres contra las caravanas de armenios y tuvo la valentía de tomar fotografías del genocidio en el desierto sirio. El gobierno otomano había establecido una férrea prohibición en que se tomasen fotos de las deportaciones. 

Sin embargo, Wegner desobedeció esas órdenes: compiló información y tomó numerosas fotografías que logró canalizar de forma clandestina hacia Alemania y Estados Unidos.

En 1916, fue descubierto y arrestado; se lo envió a Constantinopla con el castigo de atender a pacientes con cólera. 

Con el fin de la guerra Wegner continuó con su labor humanitaria en Alemania y escribió una carta abierta al presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, reclamándole por la suerte de los armenios.

En Alemania publicó poemas, prosa y años después, escribiría, en abril de 1933, una carta abierta a Adolf Hitler protestando contra la persecución de los judíos. 

Wegner fue detenido por la Gestapo, enviado a un campo de concentración y torturado; sus libros quemados. Logró escapar de Alemania y vivir en el exilio en Italia.

El reconocimiento por su labor llegó años después cuando en 1968 fue declarado como Justo entre las Naciones por Yad Vashem (Centro Mundial de conmoración del Holocausto) y obtuvo también la máxima condecoración del gobierno de Armenia. 

La vida de Wegner transcurrió entre guerras y exterminios sistemáticos. Sin embargo, su heroísmo y valentía mostraron al mundo -a través de sus fotografías- el Genocidio Armenio. En una época donde la crueldad y el odio resurgen, el ejemplo de Wegner muestra lo más alto de la condición humana.

Juan Pablo Artinian es Doctor en Historia por la State University of New York, Profesor en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Torcuato Di Tella.

FUENTE: 

https://www.clarin.com/opinion/fotografias-genocidio-armenio-testimonio-hombre-tomo_0_g4jd3Fvpiy.html

Genocidio armenio: memoria viva y reclamo de justicia a 111 años – Leo Moumdjian. Radio Jai.

En el marco del 24 de abril, fecha de conmemoración del Genocidio Armenio, el periodista Leo Moumdjian analiza el contexto histórico, el impacto en la memoria colectiva y los desafíos actuales frente al negacionismo.


A más de un siglo de los hechos, reflexiona sobre los paralelismos con otras tragedias del siglo XX, la importancia de la justicia y el rol de las nuevas generaciones en mantener vivo el recuerdo.
Una conversación profunda sobre historia, identidad y la necesidad de construir puentes para que el pasado no se repita.

Genocidio armenio: un crimen olvidado.

En 1915 comenzó la frase más cruda de la política de exterminio de la población armenia que vivía dentro de Turquía, aunque ya habían sucedido masacres contra ese pueblo a fines del siglo XIX. Para las autoridades turcas, esa comunidad era «sospechosa» de colaborar con países rivales. Descendientes de víctimas de ese genocidio, que viven en Argentina, reconstruyen ante ANUNM ese hecho trágico y poco conocido.

Por Daniel Kasparian.

Familia Achdjian en Buenos Aires. Sus integrantes tuvieron que escaparse de su tierra por la persecución turca- Gentileza Elena Achdjian.

Entre el olvido y el silencio, el 24 de abril, en Argentina y por ley desde 2006, se conmemora el Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los Pueblos, un título que aminora la gravedad, aunque reserva la jornada no laboral para asistir a los actos conmemorativos.


Más aún distante, Turquía, después de ciento once años, sigue negando este hito que, según Kemal Ataturk, el primer presidente de este Estado, les permitió liberarse para dar el salto a la “modernidad”.
En tanto, la colectividad armenia, su diáspora mundial y la República de Armenia no olvidan que, en 1915, los derechos humanos alcanzaron el grado cero más cero.


En ese año murieron masacrados un millón y medio de armenios, y no eran episodios de discriminación aislados, sino deportaciones, violaciones y una crueldad difícil de imaginar.

Intelectuales armenios, conducidos a la cárcel por militares turcos, circa 2015. Luego comenzarían las ejecuciones en masa y las deportaciones en condiciones inhumanas – Agencia Prensa Armenia.

Una historia, un genocidio.

“Después de 1914, al comenzar la guerra, los turcos, que eran vecinos, aprovecharon el conflicto mundial para deportar a los armenios y sacarlos de los lugares donde vivían”, explica el director del medio comunitario Guía Armenia Menc, Miguel Kouyumchian, descendiente de sobrevivientes, revisando el legado escrito de su padre Levón, ya fallecido.

Coincide este testimonio con el del entonces embajador estadounidense en Estambul, Henry Morgenthau, cargo que desempeñó entre 1913 y 1916:

“Será recordado como el colmo de la oscuridad, en medio de la penumbra de la guerra. No hay equivalente a la destrucción planificada y silenciosa de una raza. La raza armenia en Asia Menor fue efectivamente aniquilada.”

Las numerosas declaraciones confirman que las órdenes de Talaat Pashá, ministro del Interior, líder de los Jóvenes Turcos en 1915, eran “confiscar las propiedades, matar a los huérfanos y no dejar rastros de la presencia armenia” en Asia Menor, culpándolos de la derrota en la primera gran contienda.

Los censos de la época, dentro del plan genocida, habían identificado casi dos millones de habitantes de esta nacionalidad.


“El gobierno ha decidido exterminar totalmente a los armenios residentes en Turquía, poniendo fin a su existencia. Aunque tales medidas sean graves, no se debe hacer excepciones a la edad o al sexo, ni escrúpulos de conciencia”, había afirmado Pashá en 1915.

Abraham Stambolian, empresario armenio de CABA, siempre contaba que, en una de las caravanas forzosas en el desierto de Der Zor, “un armenio salvó la vida, entre los cuerpos fusilados”.

Los datos objetivos y estadísticos hablan de una población numerosa pero minoritaria que fue eliminada, junto a otras naciones como la asiria y la griega, y, en el mejor de los casos, dispersada en calidad de refugiados, en los barcos franceses e ingleses, alejándose de este desastre, desde los puertos de Tarsus y del Líbano.

Pasaporte de Ohannés Kouyumchian, quien tuvo que huir de Armenia por la persecución turca- Gentileza Miguel Kouyumchian.

Memorias armenias en Argentina.

“Mi abuelo Ohannés, nacido en Aintab, cerca de Adana, en el antaño reino armenio de Cilicia, nunca se hubiera imaginado que, a sus veintisiete años, estaría en Buenos Aires, de no ser por el genocidio perpetrado por los otomanos, que los turcos aún no reconocen”, agrega Kouyumchian.

Por su parte, Elena Achdjian, exdirectora del instituto Marie Manoogian, del barrio porteño de Palermo, explica:

“Ese proceso de violencia continuó y se profundizó con la matanza de Adaná en 1909, una de las primeras grandes masacres del siglo XX, en el marco del panturquismo, que buscaba imponer una nación homogénea”. En tanto, el abuelo de Gabriel Tarpinian, comerciante, de 66 años, Arshag, se escapó protegido por la Cruz Roja.

“Lamentablemente, vio a su propio padre cuando fue colgado en el trípode de ahorcamiento, dándole la comandancia turca la opción de convertirse al mahometismo, y él lo rechazó, siendo muerto allí mismo”, dice Gabriel, y agrega: “En Armenia tenían viñedos y todo se perdió”.

Aquí, en Argentina, la familia Tarpinian se especializó en fotografía y ferretería, y estos hechos los conoce por tradición oral.


Con riesgo de profundizar en hechos doloroso, Avedis Naccachian, montañista de 81 años que vive en el Delta, relata:


“Mis abuelos maternos, Krikor Mekdjian y Homesí Achukian, eran del pueblo de Evereg –hoy Develi–, en Cilicia, y tenían dos hijas pequeñas. Junto con su hermano Sarkis y otros jóvenes armenios, Krikor viajó a Estados Unidos en busca de porvenir, y dejó a toda la familia a cargo de sus padres, sin adivinar la tragedia que se iba a producir».


«En agosto de 1915 los turcos invadieron el pueblo y, junto con otros compatriotas, todos sus familiares fueron asesinados, junto a las niñas”.

¿Por qué es importante la memoria de un hecho tan triste y vergonzoso para la humanidad? Aprender de la vida podría ser una respuesta.


Otra: buscar caminos de entendimiento y alternativos, diferentes al del crimen y al del poder despótico; una opción opuesta a la crueldad.


Entender es casi imposible. Recordar, contar y exigir memoria no es solo mirar al pasado: es una forma de hacer justicia en el presente.


Pero es una pena que la historia –si evocamos la dictadura militar, los crímenes de guerra actuales en Oriente Medio y la destrucción de los monumentos e iglesias en la Armenia histórica–, cada tanto, se empecine en su terquedad y vuelva a repetirse.

FUENTE:

https://anunm.unm.edu.ar/genocidio-armenio-un-crimen-olvidado/

GUÍA ARMENIA MENC:

https://guiamenc.com